Aquel que hicimos, cuando nos conocimos.
Un pacto que cubrió el cielo y revolvió las profundidades del mar. Un compromiso de amor, donde las promesas eran más que eso, son confianza, lealtad y plenitud. Donde el fallar no significa romper ni desfallecer, sino, volver a empezar...
Nunca más, nada seria igual, al dejar aquel lugar; donde guardamos nuestras promesas, nuestros corazones junto con nuestros sueños.
Un Pacto, que es irrompible por ser del corazón, del alma, de lo que hay en nuestro interior
domingo, 25 de abril de 2010
viernes, 2 de abril de 2010

Aun no comprende por qué permanece así, porque no es capaz de decidir, de abrir su boca y se deja de resistir, a eso que lleva dentro, y que por alguna razón estúpida prefiere vivir en la encrucijada de lo que quiere y lo que tiene, en lo que puede y no debe, entre quedarse y partir.
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